Hace unos años comencé a preocuparme por la forma corporal; porque cuando mi cuerpo tenía una buena apariencia física, una forma, una línea aceptable, no era una de mis preocupaciones.
Pero con el correr de los años mi cuerpo comenzó a acumular grasa en determinadas zonas del cuerpo, la piel comenzó a perder tono muscular, flexibilidad, además los movimientos peristálticos orgánicos fueron siendo más lentos.
Este cuerpecito que llevaba cuarenta años funcionando a las mil maravillas comenzó deshidratarse y a cansarse con más continuidad de lo normal; me di cuenta la falta de vitalidad.
Es cuando empiezan a aparecer síntomas como estreñimiento, gases, digestiones lentas; en fin es un grito del cuerpo congestionado pidiendo que lo desintoxiquen que lo limpien. Que le hagan mantenimiento.Y decidí cuidarlo y mejorarlo.
El sistema intestinal está atascado y produce fermentaciones gástricas que a su vez acidifica la sangre. Y la circulación sanguínea se hace pesada, se notan los vasito y las venas.
Llegó el momento de reflexionar; si piensa en una cirugía plástica para transformarse y mejorar la apariencia.
Es necesario comprender que para que una cirugía sea más efectiva en su duración y en los resultados de imagen es importante ayudarse haciendo un proceso de desintoxicación para bajar los niveles de acides sanguínea, limpiar el colon.
Aumentar el estado físico estimulando el sistema inmunológico. En esa forma aparece el entusiasmo y el deseo de no solo verse mejor es también estar y sentirse optimista para apreciar su nueva imagen y poder aprender a conservarla con más conciencia corporal.
